¿Dónde puedo encontrar un cuento coeducativo para trabajar en Primaria? ¿Cómo puedo revisar los materiales que utilizo en el aula? ¿Qué hago si quiero hablar de igualdad en casa y no sé muy bien por dónde empezar? ¿Existen dinámicas para trabajar los estereotipos de género con adolescentes? ¿Cómo incorporamos la coeducación a un grupo de tiempo libre?
Son preguntas que hemos escuchado muchas veces a lo largo de estos años.
Preguntas de familias, profesorado, monitorado y profesionales que quieren educar en igualdad, pero que no siempre saben dónde encontrar recursos, herramientas o referencias que les ayuden a hacerlo.
Y precisamente de ahí nace ADOSTERA.
Educar en igualdad no ocurre solo en la escuela
Desde Matiz llevamos años trabajando con las personas que acompañan a niñas, niños y adolescentes en sus procesos de crecimiento: familias, profesorado, educadoras y educadores, asociaciones, espacios de ocio y tiempo libre…
Ese recorrido nos ha permitido comprobar algo que parece evidente, pero que no siempre tenemos suficientemente presente: educamos en muchos lugares y educamos todo el tiempo.
Educamos cuando elegimos un cuento. Cuando repartimos responsabilidades en casa. Cuando organizamos el patio o una actividad deportiva. Cuando decidimos qué referentes aparecen en una ficha escolar. Cuando regalamos. Cuando hablamos —o no hablamos— de determinadas profesiones. Cuando intervenimos ante un comentario sexista. También cuando dejamos pasar ese comentario.
Porque niñas y niños aprenden de aquello que les explicamos, pero también de lo que observan.
Y los mensajes sobre qué significa ser niña o niño, qué se espera de unas y de otros, qué pueden hacer, cómo deben comportarse o a quién pueden querer comienzan a recibirse desde edades muy tempranas.
Por eso la coeducación no puede empezar cuando aparece un problema. Tiene que formar parte de la educación desde el principio.
Hay ganas de hacerlo. Lo que muchas veces faltan son herramientas
En estos años hemos elaborado guías, juegos, cómics, recursos digitales y formaciones; hemos acompañado a centros educativos en sus diagnósticos y planes de igualdad y hemos compartido muchos espacios de trabajo con familias y profesionales de la educación formal y no formal.
Y detrás de experiencias muy diferentes hemos encontrado una necesidad bastante común.
Hay muchas personas que quieren incorporar la igualdad a su práctica educativa, pero no siempre disponen del tiempo, la formación o los recursos necesarios para hacerlo.
Las familias nos hablan de las dificultades para contrarrestar mensajes y estereotipos que llegan desde los medios de comunicación, las redes sociales, el grupo de iguales, la familia extensa o el propio entorno educativo.
El profesorado nos plantea preguntas muy concretas: ¿cómo llevo la coeducación al día a día del aula?, ¿dónde encuentro materiales?, ¿cómo reviso mis propias prácticas?, ¿qué referentes puedo utilizar?
Y en los espacios deportivos, juveniles y de ocio y tiempo libre todavía queda mucho camino para incorporar de manera sistemática una mirada coeducativa.
No se trata, por tanto, únicamente de sensibilizar. Tampoco de empezar de cero.
Existen experiencias estupendas, materiales de enorme calidad y profesionales haciendo un trabajo magnífico. El problema es que muchas veces todo ese conocimiento está disperso, cuesta encontrarlo o no sabemos cuál puede servirnos para nuestra realidad concreta.
La igualdad necesita algo más que fechas señaladas
El 8 de marzo o el 25 de noviembre son oportunidades importantes para trabajar la igualdad y la prevención de las violencias machistas. Pero la coeducación no puede quedarse en dos días del calendario.
Se construye durante todo el curso.
Está en los libros que elegimos, en los ejemplos que utilizamos, en cómo ocupamos los espacios, en las expectativas que depositamos sobre niñas y niños, en los juegos que proponemos, en cómo acompañamos los afectos, en los referentes que mostramos o en nuestra manera de responder ante una situación discriminatoria.
Por eso creemos que avanzar hacia una educación realmente igualitaria requiere continuidad, recursos y una mirada compartida entre todos los espacios que educan.
Familia, escuela y tiempo libre no son mundos independientes. Para una niña, un niño o una persona adolescente forman parte de una misma realidad.
Y ahí aparece una de las ideas centrales que está detrás de ADOSTERA: si educamos en comunidad, la igualdad también tenemos que construirla en comunidad.
Entonces, ¿qué pasaría si reuniéramos todo eso en un mismo lugar?
Un espacio al que acudir cuando necesitas una actividad para mañana.
Pero también cuando quieres profundizar en un tema.
Un lugar donde encontrar materiales para distintas edades y contextos, descubrir experiencias que ya están funcionando, acceder a herramientas prácticas, conocer nuevos recursos y compartir conocimiento.
Un espacio pensado para profesorado, familias y profesionales del ocio y tiempo libre.
Así nace ADOSTERA, Centro Virtual de Recursos y Experiencias Coeducativas.
Un proyecto impulsado por la Asociación Matiz, con el apoyo de la Diputación Foral de Bizkaia, que quiere reunir, ordenar y poner al alcance de la comunidad educativa recursos y experiencias que nos ayuden a avanzar hacia entornos más igualitarios e inclusivos.
Y queremos que sea algo más que un repositorio de materiales.
Queremos que ADOSTERA crezca como un espacio vivo, abierto a incorporar nuevas propuestas, experiencias y recursos; un punto de encuentro desde el que aprender de lo que otras personas y entidades están haciendo y seguir construyendo conocimiento colectivo en torno a la coeducación.
Porque probablemente no necesitamos inventarlo todo de nuevo.
Necesitamos también encontrarnos, compartir lo que funciona y conseguir que las buenas ideas lleguen más lejos.
Estamos a punto de abrir sus puertas
Después de mucho trabajo, búsquedas, conversaciones, selección de materiales y diseño, ADOSTERA está a punto de echar a andar.
En los próximos días os iremos contando más: qué vais a encontrar, cómo utilizar el portal, quién puede participar y de qué manera podéis también ayudarnos a hacerlo crecer.
Porque educar en igualdad no corresponde únicamente a quienes trabajan específicamente en igualdad.
Nos corresponde a todas las personas que educamos.
Y por eso y para hacerlo un poco más fácil, nace ADOSTERA.
Sara Maza
Coordinadora de Adostera
